Tu web era accesible cuando te la entregaron. ¿Lo sigue siendo ahora?

Hace unas semanas volví a ver una de mis películas favoritas de cuando era pequeña, Dinosaurios, de Disney. La recordaba como una maravilla audiovisual y mega realista. Menuda bajona. Fue un sentimiento de decepción bastante parecido a cuando hice limpieza de armario tras leer La magia del orden y me encontré con ropa que llevaba años guardando porque no me cabía, pero me parecía preciosa. Hay cosas que es mejor dejar en el buen recuerdo porque es posible que te lleves una decepción.

Pero tu web no es una película que olvidas y que puedes volver a ver 20 años después. Sigue viva, la actualizas constantemente, añades nuevos contenidos y funcionalidades, cambias las herramientas… y cada uno de esos cambios puede introducir nuevas barreras de accesibilidad. Estamos seguras de que cuando te la entregaron (o te la entregamos), todo estaba en su sitio, se hicieron las comprobaciones correspondientes y se tuvieron en cuenta los criterios de accesibilidad. Pero, ¿qué ha pasado desde entonces?

Tu web ha cambiado. Su accesibilidad seguramente también.

Pues probablemente hayan pasado cosas. Bastantes cosas de hecho. Tu web puede haber sido accesible cuando se publicó y haber dejado de serlo con el tiempo. Quizá alguien haya instalado un plugin para añadir una funcionalidad, se haya cambiado el formulario de contacto o se añadieran nuevos documentos, imágenes o vídeos. Incluso se podría haber modificado la estructura de algunas páginas o añadido nuevas secciones. A priori no parecen cambios dramáticos.

Pero, ¿te has asegurado de que ese plugin nuevo no interfiere con la navegación con teclado?, ¿sabes si el nuevo formulario de contacto puede utilizarse con tecnologías de apoyo?, ¿has tenido en cuenta que los productos nuevos tengan textos alternativos en las imágenes? La web sigue funcionando con normalidad y todo parece estar en su sitio. Pero, al igual que ya no es la misma web, la accesibilidad tampoco se congela en el momento de la entrega.

La accesibilidad no tiene fecha de caducidad, pero tampoco es para siempre.

La entrada en aplicación de la European Accessibility Act en junio de 2025 fue un paso muy importante para Europa. La accesibilidad dejó de existir únicamente por la buena intención y pasó a formar parte de un marco de obligaciones. Pero ya hemos superado el primer año de adaptación, y que tu web cumpliera con los criterios de accesibilidad en junio del año pasado no significa que lo siga haciendo ahora.

La accesibilidad no es una certificación permanente. Cuando una web se entrega, sabemos quién la ha diseñado, desarrollado y revisado. Pero después, el proyecto pasa a otras manos. Las personas que gestionan los contenidos no son necesariamente las que han desarrollado la web. Y aunque nadie quiera que la web deje de ser accesible, si la accesibilidad solo ha estado presente durante su creación, es bastante fácil que desaparezca poco a poco cuando el proyecto empieza a evolucionar.

La accesibilidad también forma parte del mantenimiento

Hay decisiones que tomamos al crear una web que las pensamos de cara al futuro. Una estructura de navegación, una jerarquía de contenidos, una forma de presentar la información… Pero cuando la web se entrega, ¿quién sabe por qué se eligió esa estructura?, ¿qué criterios se tuvieron en cuenta?, ¿sabemos qué decisiones de accesibilidad se tomaron? y lo más importante… ¿ seguimos respetándolas?

Desde RightsWebs siempre hemos hablado de accesibilidad como una parte del proceso de diseño y desarrollo. Pero si la web continúa creciendo, la accesibilidad debería seguir formando parte de ese mismo ciclo.

Una web necesita mantenimiento porque cambian las tecnologías, aparecen nuevas necesidades, se actualizan herramientas y evolucionan los contenidos. Y la verdadera prueba de fuego no está solo en cómo funciona una web el día que se entrega, está en cómo sigue funcionando años después.

Que tu web se mantenga como el primer día.

Estamos seguras de que no necesitas volver a mirar toda tu web con la angustia de quien ve de nuevo su peli favorita de hace años y descubre que no era tan increíble (me ha afectado, ¿vale?). Pero merece la pena saber qué ha cambiado desde que se publicó, quién ha tomado esas decisiones y si se ha tenido en cuenta la accesibilidad cada vez que se ha modificado algo.

Tu web no debería alejarse de aquello que querías construir desde un principio. Deberías poder volver a revisarla dentro de 5 años y seguir reconociéndola como el proyecto que querías hacer. Si quieres que tu web no se convierta en Dinosaurios, contacta con nosotras y hagamos una revisión de cómo está hoy.